Película “Tlatelolco, verano del 68” de Carlos Bolado

Tlatelolco es, antes que nada, una historia de amor, pero que al desarrollarse durante el Movimiento Estudiantil de 1968, nos sirve como excusa para abordar la situación política de México en aquel momento, culminando con la matanza de la Plaza de las Tres Culturas.

Félix y Ana María provienen de mundos opuestos. Uno es estudiante de la UNAM mientras que la otra es alumna de la Universidad Iberoamericana. Sin embargo, conforme la historia avanza, nos vamos dando cuenta de que además del amor que se tienen el uno por el otro, hay otros elementos que los unen, y que van ligados a lo que sucede política y socialmente en México; a medida que su amor crece, el el Movimiento Estudiantil va creciendo también, afectando la vida de ambos. Cada uno tiene a un familiar metido dentro del gobierno. El hermano de uno es un policía militar, mientras que el padre de la otra trabaja para la Secretaría de Gobernación.


Algo que me parece interesante de la historia, es que exrañamente los papeles parecen estar invertidos. Uno pensaría que Félix, siendo estudiante de la UNAM, estaría metido de lleno en el movimiento, mientras que Ana María, de familia acomodada, no tendría ningún interés en él. En este caso, es Ana María la que decide participar en el movimiento, mientras que Félix lo único que quiere es poder terminar sus estudios. Sólo cuando uno de los amigos de Félix desaparece, es que éste decide involucrarse.

Tlatelolco es un proyecto visualmente ambicioso, ya que se recrea el México de los sesenta, y no sólo en espacios cerrados. Vemos calles, plazas, estadios. Tanques, ejércitos, multitudes. Para tal efecto y por medio de GGI, se animará realistamente los tanques y multitudes. Tlatelolco debe verse como una producción de gran magnitud.


Más allá de los grandes efectos y escenas, existio un arduo trabajo de investigación y diseño para lograr, por medio de arte, vestuario y maquillaje, completar la ilusión de estar viendo algo que sucedió hace cuarenta años. Cada detalle ha sido meticulosamente cuidado para lograr el efecto. El uso de material de stock, tanto en video como en audio, nos ayudan a darle un mayor realismo a la película.

Algo que creo puede aportar a esta sensación, es la corrección de color, buscando darle a la película el look que tenían las películas que se filmaban en los sesentas. Como si se hubiera filmado en esa época: colores pastelosos deslavados; poco contraste. Por momentos parecerá que se trata de un documental.

La música propia de la época, complementa lo filmado para lograr una película impresionante, que seguramente tocará las fibras de toda clase de público.

Texto: Carlos Bolado


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