The Godfather (El Padrino)

Siempre se ha comentado entre brisas y rumores sobre el cine, a muchos de ellos simplemente no hay que hacerles casos: que sobrevalorados por aquí, que elitistas por allá, que esta película es comercial, que la de allá es plagio de esta otra… En fin. No hay que hacerle caso a ningún crítico, porque al final todo es subjetivo. Ahora, si vamos a ponernos a hablar de obras maestras no hay mejor opción que empezar por esta obra. The Godfather, la mítica película del otrora fantástico y maravilloso Francis Ford Coppola es probablemente el tótem más grandioso e inamovible que el cine haya regalado. Mires donde mires, en cualquier lista de grandes films que alguien cree, si no ves a The Godfather, entonces hay que cuestionarse los conocimientos cinéfilos de aquel individuo.

La mayor parte del mundo que viene adentrándose en este arte se va a preguntar que es lo maravilloso de este monumento. ¿Qué tiene que sea tan grande? No es algo tan original, ni rompe esquemas, no es algo particularmente innovador. Lo que sucede con esta película es que tiene lo mejor de lo mejor reunido en poco menos de tres horas. Cada aspecto del buen cine esta reunido aquí.



Mi experiencia viendo The Godfather seguramente será similar a lo que viven las nuevas generaciones de cinéfilos. Verán, cuando te tiendes en el sofá, enciendes el televisor y le das play a la película te ves sumergido, atrapado en una obra de arte sin precedentes, algo único, elegante, sombrío, siniestro, irrepetible. Desde el primer maldito momento en que comienza la música de Nino Rota, la atmósfera casi gótica del film te engancha causando un efecto increíble. Sientes, tu cuerpo percibe que estas degustando cine brillante, cine de otro mundo, puedes notar que algo maravilloso pasa frente a tus ojos en cada fotograma. Y lo mejor es que cada escena termina convirtiéndose en algo inolvidable, en un clásico inimaginable.

Algunos hablan de que es demasiado larga, lenta, que abusa de situaciones con poca importancia. De hecho, si alguien tuviera que resumir la trama de The Godfather en un par de renglones se perdería y no alcanzaría a dimensionarla en lo más mínimo, pues en sus minutos guarda una multitud de situaciones, simbolismos, y sentimientos.

Me gustaría evocar unas cuantas escenas que trascienden el celuloide para entrar dentro del misticismo clásico del siglo XX. De principio a fin: la primera escena, magistral, perfecta en cada encuadre, en cada dialogo, en cada gesto. Con esa única escena Marlon Brando se hace merecedor del Oscar, demostrando un desplante impensado, una actitud atrapante, una mirada que dice todo, que tiene carisma y que tiene oscuridad. La boda de Connie Corleone, una maravilla tanto visual como interpretativa: vemos a tantos actores, a un reparto inigualable, una presentación de personajes que resulta perfecta, y donde nadie es inferior a los otros. Pura genialidad en cada rincón de la pantalla. Los conflictos se ven presentados en forma brillante. La cabeza de caballo: ni siquiera Hitchcock ha logrado crear tanto miedo y suspenso, y eso sólo en una escena, con la música de Rota sonando fuerte y la presión palpable. El atentado contra el Don, deja el arma toma el cannoli, Luca Brasí duerme con los peces, Al Pacino ganándose los respetos del mundo en la escena del restaurant, cada escena de la dulce Kay Adams, la paliza de Sonny a Carlo, el atentado contra el mismo Sonny, la reunión de las Cinco Familias… ¡Dios! Ya he dicho demasíado y eso apenas es un atisbo, un vistazo por la rendija de lo que esta película es en conjunto. Una obra maestra.

La película avanza con elegancia, con insinuaciones, con una tranquilidad oscura y siniestra, abrazándote hasta que te conduce a un clímax increíble que te deja aplastada en tu sofá, palpitando ese suspenso que nadie puede igualar, donde el alma humana teme llegar, donde la frialdad de la venganza atemoriza y sin embargo queda en segundo plano ante el instinto primario de todo ser que es el de proteger lo tuyo, de cultivar lo que puedas y cuidarlo. El desarrollo del film es magnifico, dando espacio a que cada personaje se desenvuelva gracias a un guión rico en situaciones y sensaciones. ¿Ven por que digo que tiene el mejor reparto en la historia? Nada puede igualar a Marlon Brando junto a Pacino, a Duvall, a Cazale, a Caan, a Keaton, a Lettieri, a Castellano, a Rocco, Shire. Nada.

Aquí ya no hay interpretaciones, hay personajes. El elenco de actores es tan brillante que se meten dentro de la acción, que viven, que sienten en cada escena para enmarcarnos estos seres con los que puedes identificarte. Sientes sus emociones, empatizas con ellos, porque ninguna de sus acciones son realmente malas o buenas, sino que se basan en pensar en ti y en tu familia, en los valores morales básicos de cada persona y como estos se ven tergiversados por el cruel mundo que nos ha tocado. Cada gesto, cada mirada es una vivencia.

Damas y caballeros, me estaba olvidando de la brillante escena del bautizo, quizá la mejor escena jamás grabada en la historia, aunque para ese titulo tengo muchos candidatos. Es perfecta. Lo simbólico, los sentimientos encontrados, la dualidad entre el bien y el mal, las caras que dicen tanto sin abrir la boca, la fuerza visual, la edición maravillosa, la dirección inigualable.

No voy a hablar de planos, ni de encuadre de cámaras, ni de travellings, de vestuario y demases. Creo que seria alargarse en mano y pecar de pretensiones. Cada escena es cosa de genio. No importa si es la mejor película de la historia, o es sólo buena. Es simplemente algo extraordinario.


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