Sunset Blvd (El crepúsculo de los dioses)

Enorme, brillante, punzante critica contra el cine, o mas bien, contra aquella máquina de hacer sueños llamada Hollywood. Un golpe directo a la mandíbula y un perfecto testimonio del paso de los tiempos. Sunset Blvd quedara para siempre grabada en mi memoria, tal vez no por ser mi película favorita, sino por su siniestro realismo tan bien logrado, que hace que el film viva en lugar de fluir.

En cierta forma es también un triste homenaje al cine mudo, al cine verdadero como lo llamaría Alfred Hitchcock, y un dedo apuntando hacia el Hollywood que olvida rápido y que no aprecia lo que tiene, sino que se dedica a comprar y vender, transformando al cine de hermoso arte a comercio repulsivo.



Los personajes son brillantes, trágicos y dolorosos y son personificados de forma realista, tan acertadamente que llega a dar miedo. Primero me quito el sombrero ante la inigualable Gloria Swanson, quien dibuja una de los mejores interpretaciones en la historia del cine para traernos a la terrorífica Norma Desmond. Mención especial para Erich von Stroheim (asi es, el gran director de Greed) como el tenebroso mayordomo que guarda una obsesión igual de grande. William Holden y Nancy Olson están muy bien, representando los nuevos tiempos con cierto toque dulce, pero agradable.

Escenas memorables, por supuesto: la llegada de Joe Gillis a la tetrica casa de Norma Desmond; la seducción, casi vampírica, de Norma a Joe; las apariciones de Cecil B. DeMille que dan un horrendo toque realista al film; el clímax, con la locura desatada de Norma; y por supuesto, esos enormes guiños cinematográficos que cualquier cinéfilo que se precie disfrutara. ¿Y que hay del final? Sin palabras para describirlo.

Hay que ver la cara de Gloria Swanson. Hay que sentir el frío de su mirada... y hay que acojonarse ante sus ultimas palabras.

Grande.


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